Las 5 mejores excusas para salir de casi cualquier cosa

Todos odiamos hacer cosas, y aunque nos empeñamos en evitarlo, siempre hay personas peculiares que son lo suficientemente descaradas como para intentar acaparar una parte de nuestro tiempo.

«Venga vamos a echar un rato para seguir contándonos una y otra vez las mismas cuatro historias de siempre hasta que la tumba nos rescate de este infierno sin fin» o «qué tal si vamos a ese nuevo restaurante con el fin de mentirles a la gente que nos conoce sobre lo ‘increíble’ que es la comida y lo mucho que estamos disfrutando».

¿No te gustaría tener una excusa sólida como una roca, siempre lista para desenfundar y abrir fuego sobre ese desalmado asaltante que está tratando de meterte en algún tipo de actividad estúpida?

Si es así déjame decirte que has entrado en el post correcto. Te traigo nada más y nada menos que las 5 excusas más poderosas del universo para desarmar a cualquier motivado de la vida que intente moverte del sofá con alguna actividad absurda.

¡No sé tú, pero yo no puedo esperar para contártelas, vamos allá!

1. Me encantaría, pero estoy muy ocupado

Ya sea que seas una madre soltera con tres trabajos o un leñador desempleado que juegue al Fortnite seis horas al día, todas las personas del planeta están ocupadas. Cómo aquel día en el que te viste veinte episodios seguidos de Juego de Tronos y te fue imposible devolverle la llamada a tu tío o cuando te tiraste una hora mirando tu Facebook antes de salir de la cama, por lo que, naturalmente, te fue imposible llegar a tiempo a esa reunión matutina que tu jefe insistió en poner tan temprano.

¿Y cómo podía esperar un amigo que respondieras a un mensaje urgente cuando tuviste que estar treinta minutos en el supermercado parado en la zona de las patatas fritas tratando de decidir entre las de sabor a ajo y vinagre o las de sabor a huevos fritos con torreznos? ¡Imposible de necesidad!

Vamos a empezar con una excusa básica y sencilla que suele funcionar en muchas ocasiones, de modo que si cuela no tendrás que tirar de nada más sofisticado y podrás seguir retozando en tu sofá mientras pierdes el tiempo en cosas tan absurdas como cuál es el origen de chewaka o cuantas películas se hicieron de star treck.

Así pues cuando alguien te solicite una actividad, simplemente responde: «Me encantaría, pero estoy muy ocupado». Por lo general, esto es suficiente para neutralizar a tu atacante, ya que probablemente estará demasiado ocupado para preguntarte ¿Ocupado en qué?

O para proponerte una fecha alternativa para esa tontería que quiere obligarte a soportar.

2. Tengo muchas cosas que hacer

Hay que decir que a pesar de que la táctica del «Estoy muy ocupado» es bastante efectiva en la mayoría de los casos, no podemos descartar que en un punto se active el detector de mentiras en el cerebro de nuestro amigo el motivado con preguntas del tipo «¿Ocupado? ¿Haciendo qué?».

No olvides que hay personas cuyas ganas de hacer cosas les convierten en implacables sabuesos capaces de oler sangre a kilómetros y de desmontar las teorías más elaboradas con tal de conseguir chuparte parte de tu maravilloso time.

Así pues cuando te enfrentes a este tipo de acosador inteligente comprometido con destruir tu tranquilidad, solo responde: «Tengo muchas cosas que hacer». La ventaja de esta táctica retórica (estoy muy ocupado + tengo muchas cosas que hacer) radica en el hecho de que tu oponente por regla general no se atreverá a pedirte que desarrolles esas «cosas» por temor a ser bombardeado con una letanía de tonterías aburridas que en el fondo no desea escuchar.

No hay que olvidar que las personas que tienen la audacia de buscar tu compañía siguen siendo narcisistas comunes y corrientes que se estremecen ante la idea de tener que escuchar cualquier tipo de historia sobre una vida que no sea la suya.

La única razón por la que quieren pasar el rato es para poder quejarse de todas sus pseudo dificultades hasta que tu cerebro explota o tira la toalla.

3. Deberíamos quedar pronto

«¡Deberíamos quedar pronto!» o uno de sus muchos hermanos etimológicos como por ejemplo, «¡A ver si quedamos este mes para tomar unas cañas!», «No entiendo por qué no nos vemos más seguido», etc. son eufemismos universales que en realidad lo que pretenden decir es «La idea es no volver a verte nunca».

Es más efectivo cuando se dice de una manera optimista con la intención de transmitir un deseo sincero de que tu alma sea engullida por la compañía de la otra persona.

En la era de COVID, esta excusa ha sido revitalizada por el maravilloso apéndice, «Si es cierto que deberíamos vernos… pero mejor después de que pase la pandemia».

Mientras que antes de COVID esta frase indicaba que nunca pasaremos tiempo juntos, con el COVID indica que no pasaremos tiempo juntos nunca … Más treinta años.

Pero ¿Qué diablos significa eso, te estarás preguntando? Es la diferencia entre un asesino convicto que es sentenciado a una sola cadena perpetua y un asesino convicto que es sentenciado a cinco cadenas perpetuas consecutivas. Por ejemplo, el famoso capo de la droga, El Chapo, fue sentenciado a cadena perpetua … Más treinta años. Así fue la conversación con su abogado:

Abogado del Chapo: Te van a sentenciar a cadena perpetua, pero tengo una buena noticia…

Chapo: ¿Cúal es?

Abogado del Chapo: Además de la sentencia de cadena perpetua, solo te caerán treinta años más. El fiscal pedía dos cadenas perpetuas, pero por buen comportamiento, podemos reducir esos treinta años adicionales a solo diez.

Chapo, estallando en carcajadas: ¡Desde luego que esa sentencia es para los más buenos!

Como puedes ver claramente en este episodio sin sentido, hay una diferencia notable entre no ver a nadie para siempre y no ver a nadie para siempre más treinta años.

4. Acabo de comprar una camisa de vestir para hombre.

Por supuesto que si las excusas anteriores funcionaran siempre probablemente no estarías leyendo este artículo. Y es que hay ciertas personas que intentarán monopolizar tu tiempo con poca o ninguna consideración ignorando completamente tus planes, y tratar de explicarles tu inmensa lista de tareas será tan inútil como intentar explicarle a tu perro por qué no quieres jugar a la pelota justo ahora.

Debido a que estos instigadores en particular no tienen inteligencia emocional ni empatía de ningún tipo, se requiere un enfoque más directo y hábil para detener sus perniciosos ataques. Para ello debes mirarlos fijamente a los ojos y pronunciar lentamente las palabras: «Acabo de comprarme una camisa de vestir para hombre».

Puede parecerte absurdo pero este anuncio paralizará a tu oponente tan rápidamente como el veneno de una cobra real. Eso es porque todos conocemos el trauma de abrir una nueva camisa de vestir.

Después de abrir el paquete y pasar horas quitando agujas, es inevitable ponerse la camisa sin que te tiemblen las manos porque sabes que seguramente quede alguna mini lanza lista para clavarse en la parte inferior de tu abdomen justo cuando te agaches a recoger una moneda de cinco céntimos que casualmente encontraste tirada en el suelo mientras pensabas «joder que suerte la mía!».

Las mujeres también pueden beneficiarse de esta excusa. Simplemente debes decir que un amigo se compró una camisa de vestir y que tienes que estar a su lado mientras se enfrenta a esta experiencia traumática.

En la mayoría de los casos, la persona que quiere liarte estará tan devastada tras esta desgarradora historia que caerá de rodillas sumido en un mar de lágrimas, rogando que un poder superior muestre algo de misericordia. Luego, simplemente se alejará mientras observas cómo sus fondos de tiempo libre aumentan a nuevas alturas.

5. No quiero

No obstante si cualquiera de las anteriores excusas ha resultado ineficaz, existe un último recurso: decir la verdad. Como sabéis para la mayoría de las personas eruditas el adagio de que «la honestidad es la mejor política» no es más que una mentira perpetuada por los cienciólogos drogadictos y otros desviados a lo largo de la historia.

Según algún Instituto Nacional de Salud, las personas honestas tienen el doble de probabilidades de cometer un asesinato, tres veces más probabilidades de morir atropelladas y diez veces más probabilidades de molestarte.

La gente honesta es terrible, por eso la mayoría de nosotros mentimos todo el tiempo, sobre todo cuando decimos que nosotros nunca mentimos y que siempre vamos de cara.

Por ejemplo, cuando alguien te saluda con el estándar «¿Cómo estás?», Invariablemente respondes con un «bien», incluso si tu vida es un desastre total.

¿Por qué hacemos esto? Porque mentir es el pegamento que mantiene unida a la sociedad. Solamente un sociópata honesto cargado de victimismo respondería «una mierda» cuando se le hace una pregunta cómo está.

La única vez que es prudente romper esta regla de oro es cuando te enfrentas a un opresor incorregible decidido a atraparte en una tarea horrible sin importar cuán ocupado le digas que estás o cuántas camisas de vestir compraste. Decirle a esta persona que no te apetece tomar un helado o buscar prostitutas es la única situación que la honestidad puede traerte jugosos dividendos.

En principio armado con estas 5 excusas no deberías tener ningún problema para librarte de cualquier vampiro de tiempo que se interponga en tu camino. Si nada de esto funciona siempre puedes salir corriendo sin mirar atrás y apagar tu móvil de camino…O mejor aún, lanzarlo todo lo lejos que puedas. 

Si decidís probarlos ya me contaréis que tal. Nos vemos en el siguiente sustipost! (Si es que no se me olvida que tengo un blog claro!)

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