artilugios del día a día que son en realidad trampas mortales

En pleno siglo XXI, algunos de los hombres más ricos del mundo compiten por ver quien es el primero en organizar viajes turísticos al espacio. Y yo me pregunto: Con tanta tecnología como la que disponemos, ¿Por qué los envoltorios de las camisas de vestir de hombre no han avanzado nada?

¿De verdad son necesarias las más de 50.000 agujas adheridas a la misma, de las cuales y después de varias horas dejándote los ojos y las manos quitándolas, seguramente quede al menos una destinada a clavarse en la parte inferior de tu abdomen cuando te agaches para recoger una moneda de cinco céntimos o coger el carrito?

¿No sería posible envolverlas de un modo que no requiera el nivel de destreza de un neurocirujano para abrirse ni la necesidad de haber hecho el testamento antes de usarla por si queda alguna aguja asesina?

Fijaos en la cantidad de hilo que rasgué mientras tiraba de las pequeñas piezas de plástico del infierno. ¿Por qué seguimos usando estas cosas? Son demasiado delgados y cortos para cortarlos con tijeras.

Si lo haces a mano, te duelen los dedos y las pequeñas mierdas terminan en el suelo o se incrustan profundamente en la tela ¿Alguien en algún garaje de Silicom Valley puede crear una start up y terminar con esto por favor?

El llavero, otro desastre anticuado y peligroso.

Ya que estoy también me gustaría hablar del llavero, ese dispositivo rudimentario usado para llevar todas las llaves juntas e inventado casi al mismo tiempo que las propias llaves (puede que incluso antes).

Un artilugio que nunca ha pasado por una sola etapa de modernización y, hasta el día de hoy, requiere que te destroces la uña o te pilles el dedo entre dos finas piezas de metal cuando intentas meter o sacar las llaves.

Por favor, un poquito de modernización si puede ser. Tiemblo solo de pensar en estrenar camisa y llavero al mismo tiempo. Es simplemente insoportable.

No nos olvidemos del desodorante.

Sí, es cierto, en este artículo iba a hablar solamente del terrible peligro de las camisas nuevas asesinas y ya voy por el tercer elemento peligroso no modernizado. Pero es que hay cosas que son inexplicables!!

Y es que si me dieran 5 céntimos por cada vez que me creí la gran mentira del marketing de desodorantes «sin manchas en tu ropa», tendría suficiente dinero para limpiar en seco todas las camisas de mi ciudad cubiertas de marcas en los sobacos.

No es solo una mancha en tu camisa, es una mancha en la sociedad por no solucionar este problema técnico, obligándonos a estrenar más camisas de la cuenta y a jugarnos más veces la vida con alfileres asesinos. ¡Basta ya!

Vamos a terminar con el paraguas

Si, ya que estoy, vamos a hablar también del paraguas ¿O acaso nunca has maldecido a la humanidad al tratar de entrar en tu coche en un terrible día de lluvia mientras tratas de cerrar el paraguas y no mojarte?

Es como una escena de dibujos animados. Abres la puerta del coche, frenéticamente empiezas a tirar del corredor hacia abajo del poste, (si, corredor es como se llama esa cosa) mientras la lluvia cae sobre tu coche, y también sobre ti, lo cual es estúpidamente irónico.

Cuando finalmente consigues deslizar el corredor sobre el resorte inferior cerrando efectivamente este aparato extrañamente anacrónico, ahora tienes que envolver una cinta con velcro alrededor del poste.

Casualmente la cinta casi siempre está torcida o se queda corta y rara vez encaja a la primera con el otro trozo de velcro, por lo que se necesitan varios intentos hasta conseguir alinear las dos piezas.

¿Por qué no hacer toda la cinta con velcro? ¿Por qué tengo que conseguir encajar un minúsculo parche de velcro de una pulgada cuadrada sobre otro parche de velcro del mismo tamaño mientras me cae la mundial? ¿Quién fue el diabólico inventor que ha querido destrozarnos la vida de esa manera? Una solucióoooon quierooo!!

¡Y es que ahí no acaba todo! Después de domar finalmente a esta bestia salvaje e inanimada y lanzarla al asiento trasero, resulta que está lleno de agua y ahora todo el coche está empapado, más incluso que si hubiera entrado sin paraguas. ¿Alguna posibilidad de que podamos inventar una alternativa a este dosel medieval?

Bueno, creo que ya he pensado bastante por hoy. Voy a tumbarme en el sofá a mirar el techo y a reflexionar sobre el vacío cósmico existencial. Nos vemos en el siguiente post, o sino, en el siguiente al siguiente.

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