Comprarte una casa, vivir de tu trabajo y otras costumbres vintages que tenían nuestros padres

Si amigos, los tiempos cambian, y las costumbres y formas de vivir que prevalecían en el pasado no son las mismas que tenemos en la actualidad. Y es que nuestros padres tenían extrañas costumbres bastante poco comprendidas por las generaciones actuales como tener hijos o comer tres veces al día. Vamos a ir desgranando algunas de ellas y viendo como han cambiado desde su época de juventud hasta la nuestra.

1.Comprarte una casa. Pero que costumbre tan antigua y desfasada! ¿Qué joven querría tener una casa en propiedad cuando puede vivir de alquiler pagando un 40-50% de su sueldo, de okupa, en casa de sus padres, debajo de un puente o en casa de algún psicópata desconocido que ha puesto un anuncio con un nombre a su oferta que acaba en -ing para sonar más guay?

Y eso que las condiciones para hacerlo no pueden ser mejores, no como nuestros padres. Actualmente puedes comprarte un maravilloso zulo de 15 metros cuadrados por 150.000€-200.000€, donde podrás juntarte con un máximo de 2 amigos los findes siempre y cuando no esté muy desordenada , os coloqueis todos de lado para ocupar el mínimo espacio y os turnais para beber, ¡¡Joder, un puto chollo!!

Por no hablar de las maravillosas condiciones que te ofrecen los bancos para hacerte con un buen chalete. Y es que para ser propietario solo necesitas aportar un 20-25% del valor de la vivienda, un aval (que te tendrá que poner alguien), un contrato indefinido, ahorros, un pacto de sangre y entregar a un par de miembros de tu familia los cuales permaneceran atados a la mesa del director por si te da por intentar huir del país.

Además si por lo que sea en 30 años tuvieras algún problema como perder tu empleo (lo cual es muy raro) y no puedieras pagar una o varias de las cuotas, no pasa nada, tranquilo. El banco, que es una entidad comprensiva al servicio de la sociedad y en caso de impago solo te pondría en la calle, se quedaría con tu casa, con la de tus padres (que suele ser el aval), con la de tus abuelos (ésta si cuela), cambiaría a tus dos familiares por 20 chinos en el mercado negro y apenas le deberías unos miles de euros a pagar en 10-15 años.

Sin duda un chollo que las nuevas generaciones están dejando pasar por sus insaciables deseos de viajar, drogarse, copular, drogarse y hacer el vago. Ya lo advertían diarios serios como el mundo cuando decían que los jovenes nos «resistíamos» a tener una vivienda.

De hecho, dicen las malas lenguas que varios bancos han estado torturando y presionando a numerosos jóvenes para intentar colocarles una hipoteca pero que a pesar de las múltiples ventajas ofrecidas, apenas han conseguido resultados. «Es imposible» confesaba afligido el director de un banco cuyo nombre no podemos sacar a la luz por petición personal a este anti diario. Le llamaremos Pepín. «Lo estamos intentando todo pero no quieren. Les hemos subido los intereses, las garantías, los años de hipoteca, los precios de las viviendas para que estén lo más ahogados posibles, pero nada, parece que solo quieren fiesta. Muchos reconocen no ser capaces de ahorrar, ¿Pero como no vas a poder ahorrar con un sueldo de 900€ al mes y un alquiler de 600-700€? Lo que pasa es que prefieren gastárselo todo en drogaina y en almohadas de Nicolas Cage».

2.Vivir de tu trabajo. Otra costumbre muy de nuestros padres y bastante desfasada es la de vivir de tu trabajo. Hoy en día los jóvenes prefieren trabajar más, ganar menos y ser ayudados por sus padres o familiares. Es más, nos encontramos numerosos jóvenes antisistema con carreras, que al terminar prefieren ser becarios o trabajar en un supermercado antes que ejercer de aquello de lo que han estudiado.

Y los pocos que lo hacen prefieren hacerlo ganando menos de lo que ganaban sus padres. «Es inaudito, antes un ingeniero podía ganar 3.000-4.000€ al mes, ahora los jóvenes que están empezando no quieren más de 1.000€ por el mismo trabajo. Algunos incluso prefieren tener incluso dos o tres trabajos y ganar menos. No se donde vamos a llegar.» Confesaba un ingeniero retirado cuya identidad prefiere mantener en el anonimato por miedo a represarias.

Pero no solo eso. Cada vez nos encontramos con más jóvenes que prefieren irse a otros paises a trabajar, lejos de su familia, dejando de cotizar a nuestra seguridad social solo por puro egoismo de conocer mundo. Cria hijos para esto…

3.Tener hijos. Sin duda esta es una de las costumbres vintages que más duramente se han visto afectadas desde nuestros padres. Y es que la mitad de los jóvenes actuales reconocen no querer ser padres, y la otra mitad no quieren más de un hijo. Esta tendencia al egoismo y al narcisismo puede poner en riesgo a la humanidad ante la preocupante falta de descendencia. (Se dice que en unos años llegaremos a los 9000 millones, esto se hunde)

Y eso en un momento en el que la situación no puede ser más favorable: todo está más caro, los sueldos están mas bajos, ambos padres tienen que trabajar y seguramente vivir con los abuelos. No se entiende esta desgana. De nuevo las ansias de los jovenes por el disfrute y el jolgorio está haciéndo que se tambalee todo el sistema que con tanto mimo crearon nuestros padres.

4.Hacer tres comidas al día todos los días. Otra locura muy de nuestros padres que ya casi ningún joven mantiene en la actualidad. «Comer tres veces al día está sobrevalorado.» Nos contaba Carlos, un estudiante de nutrición que espera terminar trabajando de comercial en Securitas Direct cuando termine sus estudios.

«Yo hago entre una y dos comidas al día y no todos los días. Hacerlo más veces es una pérdida de tiempo y de dinero. Lo ideal es obligar a tu cuerpo a ser mas eficiente y a aprovechar mejor los alimentos que le damos. Con tres comidas al día al final lo mal acostumbramos. Con una o dos máximo estás más motivado para trabajar y buscar alimentos, y tu cuerpo rinde más. Además saldrás mas esbelto en instagram. Sin duda en esto nuestros padres siempre han sido unos derrochadores. Mi madre de hecho siempre ha estado dispuesta a hacerme un huevo frito, una tortilla o un colacaino con madalenas (muffins para los modernos) en cualquier momento. Una locura vaya. Al final hay que tener claro que la comida no da la felicidad.»

Bueno pues hasta aquí este repaso de lo vaga y vividora que es nuestra juventud y de las peores costumbres vintages del momento. Por su puesto no creo que lo hayas leido entero ni que estés de hecho leyendo esta linea porque seguro que ya estás [email protected] y de fiesta por ahí. Además yo tmabién he quedado para drogarme y quemar unos contenedores.

Venga hasta luego.

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