El Susti arte del contacto visual

Ya sea que estés en una entrevista de trabajo, cortejando a un compañero o cerrando una venta, el contacto visual con la otra persona es imprescindible.

Sin embargo, para la mayoría de nosotros, la inquietante incomodidad de tener que hacer contacto visual con otros seres humanos nos disuade de aventurarnos fuera de nuestro agujero mientras la luz del sol ilumine el espantoso globo ocular humano.

De hecho, debido al miedo al contacto visual, el 97% de la población humana se ha transformado en animales nocturnos. Como era de esperar, esto ha resultado en el colapso de la mayoría de las instituciones, poniendo gravemente en riesgo la propia existencia de la humanidad.

Pero tranquilos, estoy aquí para deciros que la humanidad aún puede salvarse.

Hubo un período de diez años en mi vida en el que solo salía de mi casa en la oscuridad de la noche, cuando no se podía discernir la mirada ominosa de un extraño de un cubo de basura.

Pero hoy, te digo con orgullo que puedo mirar con confianza a los ojos de otra persona, sin importar cuán redondos o vacíos sean, sin aprensión.

¿Cómo llegué aquí? Siguiendo un plan para un contacto visual sin miedo, un plan basado en la ciencia, la ley natural y Oh God.

Al dominar el arte del contacto visual, tú tampoco te sentirás atrapado por una ansiedad intensa cuando te veas obligado a mirar a los ojos a alguien, ya sea un extraño, un cónyuge o un creador de sándwiches del Rodilla.

A continuación vamos a ver los casos en los que el contacto visual es inminente y a explorar las estrategias que subyacen para dominar esté noble arte.

Peatones que caminan hacia ti

Vamos a comenzar con el tipo de contacto visual más aterrador que existe, que es el que se produce cuando te cruzas con un extraño en cualquier lugar público.

Frente a este escenario de pesadilla, la mayoría de las personas miran al frente o fingen mirar su reloj o teléfono, cualquier cosa para evitar mirar a la persona a los ojos. Aquellos lo suficientemente audaces como para interactuar con una mirada fugaz, experimentan un latido cardíaco acelerado y una precipitación extrema.

Y es que en raras ocasiones, ese contacto visual será correspondido con una cálida sonrisa o un asentimiento amistoso. Lo más probable es que te atraviesen dagas oftálmicas hasta el corvejón.

Considera el escenario común de alguien que sale de un supermercado justo cuando tú estás entrando para atracarlo. La mayoría de las personas están tan estresadas justo antes de entrar a un lugar al que van a robar, que apartan la mirada de cualquier transeúnte, lo que solo sirve para exacerbar su ansiedad y fomentar la sospecha.

Para cuando saques tu arma de fuego calibre 40 y apuntes a la cara del encargado de la tienda, mostrarás nerviosismo y miedo, lo que aumentará el riesgo de que arruines el robo.

Aquí está la alternativa suprema de la muerte. Justo cuando estés a punto de cruzarte con ese desconocido, extiende la mano para bloquear su paso y, con ojos sonrientes, di que se le cayó algo dentro de la tienda. Él responderá, «¿en serio?» y sin pensarlo, volverá a entrar. Tan pronto como lo haga, saca tu arma y grita para que todos se tumben en el suelo y coloquen las manos detrás de la cabeza.

Este simple truco de contacto visual evitará que cualquiera pueda adivinar tus intenciones y podrás llevar a cabo el atraco (o lo que planees hacer) sin nerviosismo, de una forma más natural y relajada (qué el estrés no es nada bueno ¿You know?)

Compañeros de trabajo

Hacer contacto visual a las 9 am con compañeros de trabajo es agotador y exasperante, además de antinatural. A esas horas de la madrugada solo quieres asesinar.

Y es que antes del desarrollo de la oficina moderna, todos trabajaban talando árboles, en herrerías o en zapatería (Apenas había bares). Estas eran profesiones inherentemente y solitarias, en las que no tenías compañeros de trabajo y, por lo tanto, tampoco contacto visual con nadie.

Es cierto que los leñadores a veces trabajaban en equipo, sin embargo había una regla no escrita y codificada en todos los textos religiosos, así como en la mayoría de los estatutos municipales, la cual especificaba que si un leñador intentaba entablar una conversación con otro compañero leñador, sería condenado a muerte por ahogamiento.

Este fue siempre el plan maestro de la evolución y de Dios: que la gente trabajara y muriera sola, pero la aparición de la oficina moderna dio la vuelta a la evolución y se rebeló contra el Señor. Y es que Satán se las sabe todas y hoy, nos vemos obligados a mirar a los ojos a nuestros compañeros de trabajo y retorcernos en una interminable agonía existencial.

Y ya no hablamos claro de mirar a un compañero de trabajo con cuya esposa tuviste relaciones sexuales la noche anterior. Es algo que puede ser particularmente incómodo.

En esta situación, tu objetivo principal es deshacerte de cualquier sospecha de que has fornicado con su cónyuge. Para lograr esto, sonríe ampliamente en el segundo que lo veas, y mientras miras directamente a sus ojos sospechosos, di:

«¿Qué tal pareja, cómo estáis? Yo un poco hot, llevo tiempo sin fornicar y la última vez que lo hice no fue con la esposa de nadie.» Luego deséales un buen día y márchate silbando una melodía feliz. Automáticamente quedarás fuera de toda sospecha.

Miradas de Ascensor

Estar dentro de una caja sin ventanas con completos desconocidos es comprensiblemente incómodo. No es de extrañar que la mayoría de los usuarios de ascensores miren inútilmente los botones del piso, al techo o sus revistas pornográficas favoritas en el móvil para pasar este mal rato.

Pero, ¿qué pasa si un compañero de viaje rompe el protocolo y decide hacer contacto visual, notando la enorme cantidad de residuos de cocaína que se esparcen por tus fosas nasales?

En este punto, evitar el contacto visual es lo peor que puedes hacer, ya que no conseguirás borrar las sospechas del extraño que te mira sabiendo que has estado despierto toda la noche con la aspiradora puesta (La hora más económica para usar electrodomésticos y aparatos por otro lado).

Más bien, el curso de acción estratégico es el contrario, mirar fijamente a tu interrogador y asentir sin parpadear el mayor tiempo posible. Esto lo llevará a desviar rápidamente la mirada hacia los botones del ascensor (de donde nunca debieron salir) y asumir que eres un lunático que consume cocaína.

Look at me Camareros

Tropezar con un bar a las once de la mañana después de toda una noche de farra hace que sea difícil lograr un buen contacto visual. Primero, es difícil enfocar tus ojos inyectados en sangre, y segundo cuentas con la presión adicional de saber que te pueden echar del bar en cualquier momento.

En este escenario tan común, una solución recomendada por El sustiarte del contacto visual es apresurarse al frente de la barra cuan torero frente al torito, y mientras te sientas torpemente a horcajadas en el taburete, mirar fijamente el camarero y decir: «Jefe, ponme una copa que me hidrate que no veas que cerca he estado de hacerme vuelta y vuelta en un incendio cuan chuleta en barbacoa. Y todo para rescatar a 4 adultos, 3 niños y 7 gatos.»

Este método es muy eficaz porque escapar de un incendio explicaría tanto los ojos inyectados en sangre como la desorientación, pero no es infalible dado que no explicaría el tremendo hedor a alcohol que emana de todos tus poros.

Por lo tanto, si deseas una solución más segura te recomiendo comenzar una pelea a puñetazos en el momento en el que ingresas a cualquier establecimiento, sobre todo en un momento en el que no es socialmente aceptable estar más pedo que Alfredo. Esto evitará que nadie te mire a los ojos, desviará la atención y nadie notará tu terrible y vergonzoso estado de embriaguez.

Cajeros

Acercarse a un cajero cuando sales de una tienda es uno de los momentos más estresantes de la vida, y no solo cuando vienes de atracar el lugar.

Aunque ahora que caigo, el susti arte del contacto visual no aborda los escenarios de cajeros que no involucren robos previos. Por tanto cuando estés a punto de cometer un robo, siempre saca tu arma antes de hacer contacto visual.

El subidón de adrenalina causado por el agarre del pistolón creará el doble efecto de por un lado, aliviar la ansiedad por contacto visual, mientras aterrorizas a la persona que recibe tu mirada psicótica.

Como ya mencioné, solo hay una explicación lógica de por qué el contacto visual humano es una tarea tan traicionera y desafía la naturaleza humana. Y, sin embargo, el contacto visual es imperativo para construir una buena relación en todas las esferas de la interacción humana.

Esta paradoja engendra una tremenda ansiedad colectiva que anhela alivio, una solución para poder vivir en paz. Espero que en esta susti guía hayas aprendido algunos trucos para que no saltes de un puente antes que cruzarte la mirada con un extraño.

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